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martes, 4 de noviembre de 2025

"LA HISTORIA DEL TENIS EN MÁLAGA", por Miguel Alba Trujillo. Capítulo 1. Miscelánea tenística. El comienzo.

 



Capítulo 1


MISCELÁNEA TENÍSTICA. El COMIENZO.

Este primer capítulo sobre los albores del tenis es un paseo por la Málaga de finales del siglo XIX y principios del XX, con una raqueta en la mano. Sirve de fundamento para la realización de los diferentes artículos que irán apareciendo cada mes en la web "ANDATENIS", todo ello lo puedes encontrar en el libro titulado: “EL LAWN TENNIS EN MÁLAGA 1890-1945". LOS PRIMEROS CLUBS DE TENIS DE ESPAÑA”. Un sport que en sus comienzos fue un juego de moda de la alta sociedad y que se fue convirtiendo en un importante vínculo de relaciones personales. 

La prensa española, de primeros del siglo XX, definía el lawn tennis como un deporte exclusivamente inglés, y no un deporte popular, sino un entretenimiento que solo se juega en los parques y jardines de los aristócratas y los ricos". En posteriores capítulos se hará un recorrido por los avatares que sufrió el Club de Tenis Málaga a lo largo de su historia, la influencia de Gibraltar y pinceladas sobre los inicios del tenis en Andalucía y en el resto de España.

Los juegos de pelota, antes de la aparición del lawn tennis, se practicaban desde tiempos pretéritos. En el Buen Retiro de Madrid, en 1690, ya existía una plaza expresamente acondicionada para ejercitarse con este recreo favorito de la realeza. Al igual que en otras ciudades de España, en Málaga se debieron practicar juegos de pelotas desde muy antiguo, hecho no referenciado en ningún documento conocido. La suerte de mantener una conversación con Puri Ruiz García, archivera municipal del Ayuntamiento de Vélez Málaga, sobre los deportes en la Edad Moderna, me puso en la pista de unos legajos en los que se demostraba fehacientemente que, en Torre del Mar en 1771, había un terreno en el que los torreños jugaban con palas y pelotas. Datos desconocidos que, por primera vez, van a ser publicados y que mejor lugar que en la web de ANDATENIS.

La documentación que confirma este hecho son las cartas enviadas a [Cristóbal Fernández de Córdoba Ordóñez, IV] marqués de Algarinejo y [(V)] conde de Luque, por Carlos Coronado, su administrador en Torre del Mar, sobre asuntos administrativos.

El texto escrito en el siglo XVIII contiene frases que se han trascrito a un castellano más legible. En la primera misiva en la que aparecen reseñas de este juego, el administrador comienza relatando ciertos asuntos económicos y concluye con cuestiones personales, entre ellas hace una curiosa petición al marqués. “Los amigos que en esta me ayudan a pasar la vida me manifiestan que querrían entretenerse las tardes en el Juego de la Pelota, me fue muy grato este pensamiento y les ofrecí que suplicaría ante V.S. como lo ejecuto, que me dispense el favor de remitirme con algunas de las otras consignas media docena de pelotas, y una o dos palas de las más ligeritas (…) esta diversión contribuirá mucho a mi salud”

El tal Coronado debía de llevar una vida algo sedentaria y según relata, a la llegada de la época veraniega, aún no tenía las palas y pelotas. Con cierta desesperación, vuelve a realizar la petición alarmado por el deterioro de su estado físico. “A mí, ha sido preciso ensancharme toda la ropa de verano porque ninguna podrá servirme por estrecha, estímese remítame las pelotas y las palas que se encuentre a la mano para que vengan prontamente”. 

 

Parte de una de las cartas remitidas a Fernández de Córdoba por Carlos Coronado. AHN

 

Cuadro de Goya titulado “El Juego de Pelota a pala” (1779). Museo del Prado


La felicidad llega al administrador tras recibir el ansiado pedido, aunque con algún inconveniente. “Las dos palas y dos docenas de pelotas que V.S. que con tanta fineza y cuidado me remite han enfervorizado la afición de estos naturales y aún la mía porque hacemos bastante ejercicio y aunque las pelotas no pueden servir sin echarles un poco de (ilegible)- algún tipo de ungüento- para engrosarlas, las palas han servido de modelo para cada uno tener la suya y por eso le rindo un millón de gracias por esa particular fineza”

Contextualizando la época de referencia de los inicios del lawn tennis en Málaga,  hay que reseñar la importante fractura social que dividía a la ciudad en dos partes  perfectamente delimitadas por el rio Guadalmedina. Hacia la zona occidental del cauce se encontraban los barrios obreros, mientras en su otro margen la visión era muy diferente, hacia La Caleta y El Limonar, se localizaban las suntuosas mansiones (hoteles) de lo más granado de “la buena sociedad” malagueña.

Artículos de la casa Slazenger & Sons para jugar al tenis. Lawn Tennis. James Dwigh. 1886.


El lugar más fresco y llano del garden se reservaba para delimitar el campo, con yeso desleído en agua y en el que se colocaban los palos y la red. 

En 1890 se construyó una de las mansiones más notables de la Caleta de 4.000 m. de superficie “de los que 1.000 serán edificados, dedicándose los restantes ajardines, picadero, lawn tennis y demás”Sus promotores eran los hermanos Carlos y Rafael Larios.

En el hotel de José Álvarez Net, Villa Fernanda o el Club polideportivo, propiedad de la familia Valls, terreno que en la actualidad ocupa la Congregación de las Hermanas Carmelitas en El Limonar, había pistas de tenis.

También se localizaban en las fincas que poseían a las afueras de la capital las familias acomodadas. En la finca de San José, frente al actual Jardín Botánico de Málaga, en la Gran Casa de Proper Lamothe, hoy colegio de Gamarra, en la finca de la Concepción, en el Retiro y La Cónsula, en Churriana, contaban con pistas de tenis.

Los hijos de Prosper Lamothe Rivas, en la pista de tenis de su casa de Gamarra. Foto de primeros del siglo XX. El pequeño Carlos (delante de sus hermanas) nació en 1898. Este detalle data la foto en el primer lustro del siglo XX. Prosper Lamothe Castañeda aparece como directivo del Tennis Club en 1917. Colección Lamothe/ Colección particular. Emilio Morales. Archivo CTI-UMA


Málaga fue un referente, a nivel nacional, en la práctica y celebraciones de eventos deportivos. En 1877 el joven rey Alfonso XII, vio por primera vez una carrera de caballos en nuestra ciudad. En 1903, ya contábamos con un club de base ball cuyo equipo se trasladó a Barcelona para jugar un campeonato contra formaciones de Madrid y de la Ciudad Condal. Año que también fue fundado el Málaga Football Club, aunque erróneamente se ha datado en 1904.

La plaza de toros fue el enclave principal de las primeras competiciones deportivas lugar que, según una crónica de 1889, el medio de transporte más común para llegar a sus inmediaciones era “el bote. Aquí es lo más cómodo. Se toma la barca en la punta del muelle y se vuelve a tierra casi al pie de la plaza de toros, situada en una posición incomparable, junto al mar, dominando un espléndido panorama”

Hípica, boxeo, gimnasia, baloncesto, futbol, carreras de velocípedos y cualquier evento de masas tenía en el coso taurino el lugar de celebración. Uno de los organizadores más entusiastas fue el cónsul de Inglaterra en Málaga, Alexander Finn. 

La precocidad en la práctica de deportes en Málaga tiene su explicación en la cercanía a la colonia inglesa de Gibraltar. De muy antiguo, Málaga y los habitantes de la Roca mantenían relaciones comerciales en las que malagueños y gibraltareños viajaban, casi siempre en barco, de una ciudad a la otra. 

Esta relación se vio acrecentada por la afinidad lingüística de las familias malagueñas de origen extranjero que derivó en encuentros deportivos, primero con la celebración de regatas de clubes Gibraltareños, como el Calpe Rowing Club con el Club Mediterráneo y posteriormente con embarcaciones del Club de Regatas Onubense y de Almería.

Nagel, Robinson, Crooke, Kraüel, Gross, Clemens, Lockart, Pettersen, Loring, Shown, Rein, Bolín, Van Dulken, Grund, Lamothe, junto a los García de Toledo, Heredia, Oyarzabal, Zulueta, Larios, Guille, Briales, Álvarez, España y alguno que otro más, eran los participantes en las diferentes competiciones. 

La llegada de los ingleses trajo consigo, no solo las competiciones entre navíos, sino sus hábitos y costumbres que juntos a los palos de golf, de cricket, algún que otro balón y las raquetas de tenis eran parte esencial de un equipaje exclusivamente confeccionado para cada evento. La pomposidad de sus vestimentas y la rigurosidad de sus rutinas, como el té de las cinco, arraigaron con fuerza entre la élite local que adoptó como signo de distinción, el esnobismo que llegaba por Gibraltar de Inglaterra.

Las señoras lo tenían ciertamente complicado, al tener que cambiar de traje (toilette) varias veces al día, para estar acorde con el acto social a que acudían. Ir a misa, patinar, jugar al tenis o tomar el té de las cinco, sin contar las fiestas nocturnas, hacían de estar a la última un verdadero suplicio.


 Trajes de señoras para acudir a los diferentes eventos. Revista “La Última Moda”. Madrid. 1900. BNE


Partido de tenis femenino. Revista “Actualidades” de Madrid-1910. BNE


A raíz de la celebración de las primeras regatas se acordó aumentar las confrontaciones con partidos de tenis. La incorporación de nuevas sociedades a estos encuentros lúdicos deportivos ocasionó que los equipos malagueños, no solo devolvían la visita a sus colegas de Gibraltar, también jugaban en las pistas de Rio Tinto. 

Este recorte de periódico de 1896 nos detalla las confrontaciones marineras y tenísticas en las que se confirma la existencia de la sociedad (Club) de tenis en Málaga. “Las fiestas que se preparan en esta población prometen ser brillantes; en las regatas tomarán parte siete yates ingleses, dos franceses y tres españoles. La Sociedad Lawn Tennis, de Gibraltar, acepta el desafío que le ha dirigido la de Málaga para el match que jugarán cuatro individuos de cada una de las Sociedades. Se esperan numerosos visitantes de Gibraltar”. Estos desafíos tenísticos comenzaron en 1895. En el diario “La Correspondencia de España”, aparece una escueta noticia (1896) que refería “que el segundo desafío de lawn tennis lo habían ganado los socios del Club de Gibraltar a los de Málaga”

En las competiciones tenísticas se flexibilizaba la rigidez de la vida aristocrática que, como se ha podido comprobar, obligaba a la mujer a mantener unas férreas pautas de comportamiento. La aceptación del tenis por las féminas originó que los varones quedaran entusiasmados al contemplar los saltos y contorsiones del elenco femenino que, ruborizadas y despeinadas, corrían despreocupadas detrás de la pelota. Las partidas de lawn tennis se convirtieron en las reuniones preferidas por este hermético circulo social al ser un magnifico escaparate de presentación en sociedad de los jóvenes, en edad de merecer y con ello de arreglos de bodas. Revisado el padrón de Málaga de primeros del siglo XX aparecen, con asiduidad, nombres de personas nacidas en Gibraltar y casadas en Málaga. 

Anterior a estas confrontaciones, un grupo de “guiris” malagueños, fundaron el primer club de tenis en Málaga, uno de los más antiguos de España…pero eso es otra historia que se comentará en el siguiente capítulo.

 


Miguel Alba Alba Trujillo

El Lawn Tennis en Málaga 1890-1945. Los primeros clubs de tenis de España.

Ediciones del Genal.2012.




sábado, 30 de septiembre de 2023

"LA HISTORIA DEL TENIS EN MÁLAGA" Capítulo 4. Por Miguel Alba Trujillo

 


Asistentes a un partido de tenis en los Baños del Carmen. 1925



Málaga, 30 de septiembre de 2023

Por Miguel Alba Trujillo


Capítulo 4

La Concha de Málaga y su estrecha relación con el tenis.


Los Baños del Carmen 

La lectura de un artículo aparecido en la prensa malagueña, en los años veinte del siglo pasado, con el nombre “La Concha de Málaga”, que equiparaba los Baños del Carmen con la playa donostiarra de la Concha, me ha parecido un título apropiado para el cuarto capítulo.

Contextualizando la época de referencia, Málaga venía arrastrando una serie de graves contingencias que habían deteriorado su tejido productivo y por defecto social, lo que acarreó unas oscuras perspectivas de futuro.

Desde finales del siglo XIX, la Sociedad Propagandística del Clima y Embellecimiento de Málaga, llevaría a cabo las iniciativas de la promoción turística de la ciudad. Se comienza a valorar la suavidad del clima durante el trascurso del año, con especial atención a sus inviernos. Una cualidad natural que, sabiamente tratada, podía ser uno de los acicates que remediara la maltrecha economía malagueña.

Las temperaturas del invierno era un argumento muy sugerente para cautivar a los extranjeros de alto poder adquisitivo, acostumbrados a buscar ciudades que no tuvieran los inviernos largos y fríos de sus países de origen. Este turismo de élite, tenía en los veranos de San Sebastián y Biarritz lugares de obligada visita. La Bella Easo, al estar situada en el norte de España, disfrutaba de veranos cálidos, lejos de los tórridos estíos del sur, con el inconveniente que el buen clima era estacional y los otoños e inviernos de temperaturas poco agradables.

Hasta esos momentos los barcos de cruceristas que hacían escala en el puerto, venían de realizar cruceros por Túnez, Tánger y Gibraltar, Málaga solo era utilizada de puente para visitar Sevilla y Granada.

La primera labor era atraer a ese turista con una oferta atrayente. Málaga tenía en su debe una deficiente higiene pública y una rémora de dirigentes incapaces de conseguir mejoras para la ciudad. Se emprende un arduo trabajo para dar a conocer, a las navieras, visitas a lugares representativos como, la Finca de la Concepción, las renombradas bodegas malagueñas, a presenciar espectáculos flamencos y a la asistencia a corridas de toros.

La tarea principal consistía en remediar la falta total de infraestructuras que cautivaran a un exigente visitante. Una primera apuesta iba a tener visos de realidad, en una pequeña franja litoral, conocida como la playa de San Telmo, en Pedrelalejo, nombre de una antigua atalaya defensiva que, hasta su derribo en 1880, estaba situada en una enorme mole de piedra, frente a la costa. Cerro que posteriormente sería convertido en cantera para surtir de piedras a las obras de ensanche del puerto, para lo que se construyó un pequeño muelle para el traslado del material. Agotado el filón, se comenzó a extraer la piedra de la cantera de los Almellones (frente a la playa del Candado), extendiéndose una línea de ferrocarril, desde Almellones hasta San Telmo. Una vez allí, la roca era transportada por barcazas hasta el puerto de Málaga. El pequeño muelle quedó abandonado y semiderruido al finalizar las obras del puerto.

 


El cerro de San Telmo con la Torre en su cúspide. Debajo la vía de tren que llegaba a la cantera de los Almellones.


Un emprendedor con visión de futuro, Enrique García de Toledo y Clemens, vislumbró la posibilidad de establecer, en aquel pequeño recoveco de playa, un balneario que con el tiempo se convertiría en el lugar principal de eventos sociales, políticos y de reuniones de la high life malagueña.

La inauguración del Balneario de Nuestra Señora del Carmen, el 16 de julio de 1918, era un importante paso para comenzar a soñar con una Málaga que, a nivel internacional, fuese reconocida como ciudad de invierno. Una infraestructura que además del club social, albergaría eventos deportivos como, hípica, futbol, baloncesto, tiro al plato y cualquier deporte que estuviera de moda. Para la práctica del tenis estaba proyectada la construcción de tres pistas (dos de singles y una de dobles) en un lugar idílico, a la orilla del mar.

 


Plano general del nuevo Balneario del Carmen (1921). Al estar realizado a tinta, las zonas nominadas son difíciles de apreciar, marcándose solo las legibles.


Aún faltaban edificaciones emblemáticas que diera el impulso definitivo para que Málaga pudiera ser catalogada ciudad de invierno. El 20 de junio de 1920 se firma en Madrid las escrituras para la construcción de un gran hotel, Príncipe de Asturias, en el solar que albergó una fábrica de azúcar. Esta magna edificación abría nuevas e interesantes perspectivas de futuro para la ciudad y se vislumbraba la posibilidad real de que Málaga, por primera vez, pudiera competir con las ciudades del norte.

Estas magnificas expectativas animan a Enrique García de Toledo a liderar un grupo de inversores que constituyen la sociedad “Parque Balneario N.S. del Carmen”, con el objetivo de realizar una importante inversión en obras y equipamientos para que el balneario estuviera a la altura del de la Concha. La prensa nacional se hacía eco del arrojo del grupo inversor. “Es el esfuerzo que se ha hecho en Málaga para promover la concurrencia de veraneantes. Un puñado de buenos malagueños han instalado ese balneario al estilo de las playas del norte”.



Solo faltaba la última pieza que cerrara el círculo de excelencia. A solo un mes del anuncio de la construcción del hotel, aparece el ambicioso proyecto de edificar un casino o Gran Kursaal, en los Baños del Carmen, para lo que se tendría que derribar el restaurante (el actual) y en su lugar se edificaría el casino. Esta era la piedra angular para atraer a personas de alto standing que, además de practicar deportes, eran muy aficionadas a los juegos de azar. Se estaba proyectando una Málaga de futuro y con todos los alicientes para conseguir el anhelado sueño.

 


Casino o Gran Kursaal proyectado en los Baños del Carmen. 1920

 

Cuando comencé a trabajar en la investigación sobre el origen del tenis en Málaga, las primeras referencias me indicaban que los inicios fueron en los Baños del Carmen. Craso error, como ya se ha podido constatar en anteriores artículos, hubo dos enclaves precedentes al de Pedregalejo, en el Paseo de Sancha, el primero, y posteriormente en el Muelle de Heredia.

Corría el año de 1921 y la guerra del Rif estaba en pleno apogeo. En el verano tuvo lugar el desastre de Annual y a Málaga, llegaban los barcos repletos de heridos, volcándose la ciudad en su auxilio. La fatalidad del momento ocasionó que los grandes proyectos pasaran a un segundo plano. La fuerte inversión a realizar en un momento crítico, fueron factores determinantes para que las importantes obras de mejora del balneario y la construcción del casino quedaran aparcadas.

Vuelve el tenis. La práctica del tenis en Málaga, tuvo un antes y un después tras el asentamiento del club en los Baños del Carmen.

Se retoma la celebración de las Fiestas de Invierno, con la rémora del conflicto del Rif, al que se le unía el padecimiento de huelgas y cierres patronales. El día anterior al inicio de las celebraciones, la patronal de la industria gráfica despedía a todos sus trabajadores por la larga duración de la huelga. Con estas complicadas expectativas se organizan regatas, carreras ciclistas y exhibiciones aéreas, el tenis no aparece y posiblemente por no estar aún operativas las pistas.

La competición se reanuda en 1922, con la celebración de un torneo en la feria de agosto. Una competición dividida en dos modalidades, un cuadro, “el de los buenos” y otro con hándicap. El primer campeón de Málaga, en las pistas de los Baños del Carmen, sería Eduardo Álvarez Gross, que venció en la final a Luis Flores. 


Enrique Van Dulken y Eduardo Álvarez Gross con el juez árbitro

 

La falta de documentos bibliográficos de 1923, impide conocer si el club de tenis se volvió a refundar ese año. Las primeras noticias sobre su nueva andadura aparecen en 1924, con el nombre “Málaga Lawn Tennis”. Año en el que el tenis vuelve con fuerza con la celebración de importantes torneos en los que aparece el Club como organizador.

El primer evento se iba a celebrar entre los días 7 al 9 de mayo, confirmando su asistencia las primeras raquetas nacionales. Eduardo Flaquer, campeón de España en 1923, Raimundo Morales, el finalista, la pareja formada por, Juanico y Saprissa, campeones de dobles, junto al conocido J. M. Taruella, serían las figuras que iban a jugar en los Baños del Carmen. El grupo tenía fijada su llegada a Málaga, una vez finalizara el campeonato de España que se celebraba en Huelva.

Los afamados tenistas fueron recibidos por el presidente del Club, Joaquín García de Toledo a quien acompañaban, el vicepresidente, Enrique Val Dulken, el tesorero,

Enrique García de Toledo y el secretario, Manuel Bolín Bidwell. Existía en Málaga una gran expectación por ver a las primeras raquetas nacionales, y con el aliciente de los enfrentamientos que iban a realizar contra la pomada del tenis malagueño. El comandante, Luis Flores, se enfrentó a Taruella, perdiendo 6-2 y 6-0. Val Dulken jugó contra Juanico Corrales, siendo derrotado por un contundente 6-1-y 6-1 y Saprissa a Eduardo Álvarez, 6-2 y 6-2. Hubo varios partidos de exhibición, de dobles, entre los invitados y los tenistas malagueños, que volverían a ser derrotados con facilidad.

En agosto se celebra, por primera vez en Málaga, el campeonato de Andalucía de Tenis. Había expectación por ver de nuevo a jugadores foráneos enfrentarse a los locales. Se esperaba la llegada, desde Barcelona, de Morales y Albisu, que junto a varios tenistas onubenses iban a subir el nivel de la competición.

La sorpresa, totalmente inesperada fue la victoria, en semifinales, de García de Toledo sobre Albisu, por un contundente 6-4 y 6-0. En la otra semifinal, Morales se deshacía de Luis Flores por un contundente 6-1 y 6-0. La victoria en la final fue para Morales, resultado no recogido por la prensa.

Los éxitos de público y la posibilidad de organizar grandes eventos animan a Joaquín García de Toledo, presidente del “Málaga Tennis Club” a organizar un campeonato internacional en los Baños del Carmen en 1925.

La grandiosidad que se le quiere dar al evento para que la asistencia fuera multitudinaria, se construye en el campo de futbol del Málaga C.F., una pista de tenis exclusivamente para la disputa del torneo. Las raquetas locales, Álvarez Gross, Val Dulken, Crooke, se verían las caras con participantes venidos exprofeso para participar en la competición. El vencedor de la prueba de singles fue Sir Percy que venció al tenista local y presidente del Club, Joaquín García de Toledo por 6-3 y 6-2. En damas, las hermanas Shilppenbanh jugaron la final venciendo Ana Mª a Frida.

Varias fueron las visitas que miembros de la familia real realizaron a los Baños del Carmen. En 1927 y coincidiendo con los festejos de invierno, la Reina visitó el balneario acompañada de sus hijos, el príncipe de Asturias y las infantas Beatriz y Cristina. La reina, como ya se comentó en el primer capítulo, viajaba con asiduidad a Málaga, debido a que la princesa Beatriz, madre de la reina, era una de las visitas ilustres de los inviernos malagueños.

 


Las infantas Beatriz y Cristina paseando por los Baños del Carmen


Una curiosa anécdota ocurrió uno de los días que las infantas jugaban al tenis en los Baños del Carmen. Al estar la pista cerca del rebalaje, coincidió que muy cerca del lugar, se encontraban varios pescadores tirando del copo. Las altezas reales sintieron curiosidad por ver una tarea que desconocían dejando las raquetas y acercándose a la orilla.

 


De izquierda a derecha; Flaquer, Álvarez Gómez, Álvarez, Morales, Van Dulken, Garriga y García de Toledo.


En 1928 tiene lugar en los Baños del Carmen el encuentro internacional entre Portugal y España, circunstancia que originó la vuelta de la familia real a Málaga. Este evento era la continuidad del primer enfrentamiento celebrado en Lisboa y que fue ganado por cuatro victorias a una por el combinado español. Al estar programados los encuentros para los días 12, 13 y 14 de febrero y tener que ser aplazados al 25, 26 y 27 del mismo mes, no pudieron acudir los hermanos Alonso. El equipo español formó con Flaquer, Ramón Morales y Joaquín Linares siendo el capitán, Antonio Ordóñez.

 


La Reina Victoria y el príncipe a su llegada a los Baños del Carmen


Miguel Alba Trujillo para andatenis.blogspot.com


 

 


sábado, 26 de agosto de 2023

'HISTORIA DEL TENIS EN MÁLAGA'. Capítulo 3. LA ARISTOCRÁTICA SOCIEDAD TENNIS CLUB (1912). Por Miguel Alba Trujillo


 



Málaga, 26 de agosto de 2023

Por Miguel Alba Trujillo


Amelia Smerdou.1912. Foto cedida por su hija Amelia García Herrera Smerdou En la primera década del siglo XX, el tenis iba ganando adeptos entre la aristocracia y alta burguesía malagueña, lo que motivó la necesidad de buscar un nuevo enclave al quedar el club original, de Paseo de Sancha, con nulas posibilidades de ampliación. Se necesitaba un espacio que reuniera las condiciones necesarias para albergar un club de recreo de alto standing.

El New Sporting Club, con sus nuevas instalaciones, parecía ser el sucesor de The Málaga Tennis Club. Problemas de solvencia ocasionaron su pronta desaparición. La junta dimisionaria presidida por Carlos Wissman, Pries, Rosillo, Álvarez, Disdier y Guille, envían una circular a los socios participando que, en virtud del procedimiento judicial, había sido embargado todos los efectos de dicha sociedad y desahuciada del local que venía ocupando.

Simultáneamente los socios reciben otra circular firmada por el mayor, J.Langworthy, José Nagel Disdier, el marqués de la Casa Loring y Fernando Pries Gross, Conde de Pries en estos términos: “Tenemos el gusto de participarles que bajo la denominación de Skating Club, hemos fundado una sociedad que tiene por objeto cultivar y fomentar toda clase de deportes, y ha establecido su domicilio en Los Campos Elíseos, lugar que ocupaba la sociedad New Sporting Club”.

En 1910 se jugó el campeonato social de tenis, cuyo cuadro de damas quedó formado por la señora de Langworthy, de Bevan y las señoritas Heaton, Muntadas, Staniforth. En el cuadro de caballeros competían veinte tenistas. En los mixtos venció la pareja formada por la Srta. Muntadas y Sr. Lockard, subcampeones Sra. de Wissman y Gross y terceros, la Srta. Heaton y Sr. Bernard. 

Al no aparecer más noticias sobre eventos en el Skating Club, es de suponer que el intento de reflotarlo tuvo poco éxito y más cuando los socios del antiguo Málaga Tennis Club habían llegado a un acuerdo con la Junta del Puerto para instalar, en el Paseo de Heredia, su nuevo enclave. Para darle un aire renovado, la sociedad acortó su nombre, ahora sería conocido por el “Tennis Club”.

Los escasos recursos con los que contaba la sociedad, motivaron el retraso de su inauguración que estaba prevista para primeros de 1912. El día de su apertura se fijó para el 23 de junio, vísperas de San Juan. Un estreno que solo pudo contar con parte de sus instalaciones finalizadas, al no estar la obra concluida. Un aviso de la Junta Directiva aparecida en el diario “La Unión Ilustrada” hace presagiar estos problemas.

“La Junta Directiva del Tennis Club de Málaga, se permite hacer presente a los señores socios que integran dicha sociedad, que si aún no se han terminado las obras, que en terrenos de las misma vienen realizándose, no obedece a falta de voluntad, sino a la escasez de recursos de que disponen y a las dificultades con que tropiezan para llegar a nuevas cantidades, por lo que esperan de buen sentido y valiosa colaboración de dichos señores que seguirán pagando desinteresadamente sus cartas mensuales como hasta ahora, contribuyendo de este modo a la más pronta terminación de los trabajos. Mientras tanto pueden comenzar a utilizar la pista de patines que ya se encuentra en condiciones de poder patinar en ella”.

La Primera Junta Directiva fue presidida por Enrique Petersen Martons y Leandro Torres de vicepresidente. El resto de la directiva la componían: Paco Martos Roca, Eduardo Guille, Luis Grund, José Álvarez Gómez y José Crucet.

El Tennis Club se iba a convertir en el lugar de reunión preferido por la alta sociedad malagueña, se decía que era el digno sucesor del Liceo de Málaga. Su enclave estratégico, situado en el Paseo del Muelle de Heredia, lo hacía un lugar privilegiado para el disfrute de los festejos que se celebraban en Málaga. Día de Reyes, Carnavales y cualquier fecha señalada en el calendario eran festejados en el club. Para la mejor visión de las cabalgatas, se adquirió el palco que fue propiedad del Sporting Club, tarima que se colocaba días antes de cualquier evento que desembocara en el Paseo de Heredia.

Dia festivo en el Tennis Club

Las recepciones al cuerpo diplomático y a la oficialidad de buques extranjeros que atracaban en el puerto eran continuas, a los que se les obsequiaba con glamurosos bailes y el recurrido five o´clock tea.

Las instalaciones contaban con un amplio jardín desde el que se accedía a la pista de patinaje. En el centro del solar se encontraba ubicado un elegante pabellón, de grandes cristaleras, que albergaba un salón para tertulias y una terraza con vistas a las pistas de ejercicios de sport. Además, el inmueble contaría con una sala de juntas, secretaría, toilette para señoras, caballeros y duchas.

Quedaba disponible un amplio solar, junto a la pista de patinaje, en el que irían instaladas las dos pistas de tenis que, al parecer, por falta de presupuesto solo se llegó a construir una.

En enero de 1913, ya finalizada una de las pistas, se celebra el primer campeonato de tenis de Málaga, cuya final se jugó el 19 de enero, entre los reconocidos sportsmans, José Álvarez Gómez y José Luis La Serna. El partido reunió a un importante número de aficionados, siendo Álvarez Gómez el vencedor del encuentro. Evento deportivo que concluyó con un segundo acto, de obligado cumplimiento, como era la cena de gala ofrecida por el Club al campeón. Con la celebración de esta competición quedó inaugurada la primera pista y la temporada deportiva y festiva del club.

Final del Campeonato de Málaga de 1913, disputada entre Álvarez Gómez y La Serna


José Álvarez Gómez con el trofeo de primer campeón de tenis de Málaga. 1913

En 1914 hay cambio de directiva, Amaro Duarte, sería el presidente. La nueva junta se esforzaba por mantener el ritmo de celebraciones para sus asociados e hijos. El día del árbol de Noé, en Navidad, funciones cinematográficas en el “Petit Palais”, conciertos, excursiones e incluso becerradas en la Plaza de Toros eran algunas de las actividades que se organizaban. Una de las conmemoraciones más sonadas y esperadas era la noche andaluza que se celebraba en agosto, haciéndola coincidir con los festejos de verano.

Fiestas que se suspendieron por el inicio de la I Guerra Mundial. A finales del año, aparece una nueva directiva encabezada por José Álvarez Gómez.

Un importante acontecimiento para el futuro deportivo y turístico de Málaga iba a tener lugar en 1915, se iban a celebrar las primeras Fiestas de Invierno. Año que el Tennis Club intentaba paliar las dificultades económicas con la captación de nuevos socios. Hasta el día 31 de enero se ofertaba la posibilidad ingresar en la sociedad sin pagar la cuota de ingreso que estaba estipulada en 50 pts.

Aunque con escasos recursos, se celebra unos de los campeonatos de Málaga más disputados. De nuevo el trofeo se lo llevaría, José Álvarez Gómez que venció en la final al Barón de Eller. El doble, la pareja, Álvarez – Palacios, vencieron a Monasterio –Alvarado. La final de féminas fue para Amelia Smerdou que venció a Concha Lazárraga. En el mixto se proclamaron campeones la pareja, Smerdou - Barón de Eller que se impusieron a Guirior – Alvarado. En el banquete en honor al vencedor, aparece en el menú, “pollo del tenis asado al vino de Málaga”.


Imágenes cedidas por Amelia García Herrera Smerdou


Amelia Smerdou en la pista del Tennis Club

Partido de mixtos.

Cuando me encontraba recabando información para escribir sobre la historia del tenis en Málaga, visité a Amelia García Herrera Smerdou, hija de la campeona de Málaga, Amelia Smerdou. Al entrar en su casa, justo en una mesa del recibidor, había dos trofeos que me llamaron la atención. En la pequeña placa se apreciaba la fecha, 1915. Hablando con Amelia me confirmaba que eran los trofeos ganados por su madre en el campeonato de Málaga de ese año. Las imágenes de la entrega de las copas son recogidas por “La Unión Ilustrada” y en las que se pueden ver claramente los dos trofeos que guarda su hija.

Imágenes aparecidas en “La Unión Ilustrada.1915. Momentos de la final de mixtos.

Trofeos ganados por Amelia Smerdou en 1915 y que conserva su hija

Los desgraciados acontecimientos ocurridos en Málaga a finales de la segunda década del siglo XX, iban a influir de forma determinante en la vida del Tennis Club. La carestía de los artículos de consumo iba haciendo meya en la clase obrera y la crisis de subsistencia acentuaba la conflictividad social.

En 1916, aparece una nueva directiva encabezada, de nuevo, por Amaro Duarte Moreno. Año en el que se pretende organizar un campeonato de primer nivel. El trofeo de campeón iba a ser donado por el barón de Satrústegui, presidente de la Federación Nacional de Tennis. Se anunciaba la participación del campeón de España, Manuel Pérez Seoane, Marques de Gomar, los hermanos Manuel y José María Alonso y Eduardo Flaquer. No hay noticias que este elenco de magníficos tenistas se desplazara a Málaga. Todo hace indicar que no era el momento adecuado para organizar este evento en la capital malagueña. El 13 de agosto se declaraba una huelga de 300 obreros de los Altos Hornos, conflictividad laboral que desembocó en la huelga general de diciembre de 1916. Se celebró un discreto torneo, bajo mínimos, siendo el vencedor, un desconocido Víctor Cassaux.

En 1917, Málaga era un hervidero de huelgas y manifestaciones que solían acabar con actos violentos. Como de costumbre se celebra en el Tennis Club el árbol de Noé, organizado por una nueva directiva formada por Burgos Ons, presidente, y la directiva por Masó, Diaz, Murciano, Temboury, Vallejo y Moreno Valle. Junta que tuvo una corta vida, antes de finalizar ese mes, aparecía la noticia de la composición de la nueva directiva encabezada por el marqués de Montealto. Los continuos cambios de directiva presagiaban una crisis agravada por los sucesos que se iban desarrollando en la capital.

Málaga entra de lleno en el conocido como “trienio bolchevique” (1918-1920). La tónica de esos años fue de una acusada conflictividad laboral y por defecto social. 

El Tennis Club estaba ubicado justo al lado de la entrada al puerto de Málaga, foco de continuos altercados violentos. Las contundentes medidas tomadas por el Gobernador civil, para evitar los desórdenes, cuentan con el beneplácito de la clase dirigente malagueña, la mayoría socios del Tennis Club, lo que originó que la sociedad quedara en el punto de mira de los grupos de presión.

Un ejemplo de los incidentes acaecidos en las proximidades del Tennis Club, ocurrió cuando un carro propiedad de unos de sus socios, Ricardo Gross, iba cargado de mercancías por las inmediaciones del puerto, carreta que fue divisada por un grupo de huelguistas que lo intentaron detener realizando varios disparos contra el conductor.

Las tensiones que origina el mantenimiento del club, en medio de las turbulencias sociales, aumentan las deudas que mantenía cumuladas con el erario público. La junta directiva acuerda la disolución de la sociedad, cuyos enseres iban a ser subastados por la agencia ejecutiva. 

Al igual que pasó con el Sporting Club, se vuelve a refundar una nueva sociedad al mes de su disolución, gracias al pago de la deuda, por la ocupación de los terrenos que ocupaba el antiguo club. Nace el Málaga Club con la intención seguir practicando el tenis, aunque se elimina como distintivo del nuevo club. Se intenta limar asperezas, en un momento muy crítico de lucha de clases.

Se suspenden las fiestas de invierno y la Cámara de Comercio intenta organizar unos festejos en primavera, que palien el mal momento por la que atraviesa la economía malagueña. Se anunciaba varias corridas de toros, carreras de automóviles, de bicicletas, y concurso de football. Al estar proyectadas para la primavera y coincidiendo con el periodo de mayor inestabilidad social, todo queda en unas discretas celebraciones.

Nada más se sabe del posible ostracismo que los años de revolución depararía a la sociedad y al tenis. La falta de noticias sobre eventos en 1919, hace suponer que el Málaga Club quedó latente, pero sin apenas movimiento. Hasta 1920 no se comienza a tener noticias de un grupo de avispados malagueños que, de la mano de Enrique García de Toledo y Clemens, emprenderían la ilusionante idea de habilitar un tramo de litoral, en la playa de la Torre de San Telmo, de balneario, que se convertiría, en los años veinte, en la referencia deportiva y social de la gente elegante de Málaga.

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Miguel Alba Trujillo




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