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lunes, 25 de mayo de 2026

Ganaba por dos sets, sufrió mareos y fiebre, se lo empataron, pero al final ganó: así fue el mejor partido de Roland Garros

 

 

Roland Garros 2026 ya puede darse el gusto de decir que tuvo, en apenas su primera ronda, el mejor partido del torneo. 


Después de estar dos sets arriba, desperdiciar cinco match points, sufrir mareos y fiebre, además de que le empaten el marcador, Casper Ruud terminó llevándose una épica victoria en París por 6-2, 7-6 (5), 5-7, 0-6 y 6-2 ante Roman Safiullin.

 

Fueron muchos los condimentos que tuvo el encuentro entre el noruego y el ruso. Primero, el trámite empezó muy favorable para el ex Top 3 del mundo: dos sets a su favor y con ventaja de 5-2 en el tercero. Pero cuando todo parecía ir en el mejor de los sentidos para el nórdico, apareció un momento oscuro y de muchos problemas.

 

Safiullin ganó cuatro juegos consecutivos, con dos quiebres incluidos y llevó todo al cuarto set. Allí, Ruud empezó a sufrir por culpa del excesivo calor que reinó sobre París durante toda la jornada. Por culpa de las temperaturas, pidió asistencia médica en dos oportunidades, padeció fiebre y sintió mucho mareos que complicaron el desarrollo de su partido y que no le dejaban ver la pelota. Como si fuera poco, el ruso también tuvo que ser atendido por problemas en su espalda, aunque se quedó con la manga por un contundente 6-0.

 

Con todos esos problemas a la vista, el partido se fue a un quinto set que pudo haber ido para cualquiera de los dos lados. Pero finalmente la moneda cayó para Ruud, que recuperó fuerzas luego de la asistencia que le brindaron. Con un 6-2 sin atenuantes y muchísima fuerza de voluntad, ganó el encuentro y festejó, con el poco aire que le quedaba, a lo grande.

 

"Me siento cansado, me sentí horrible al final del tercer y cuarto set, no podía ver bien la pelota y tenía fiebre alta. No quería retirarme e irme a casa, prefería perder 0-6" manifestó Ruud luego del partido ante Safiullin, contando los problemas que tuvo y como atravesó el encuentro.

 

Con esta victoria, el noruego se metió en la segunda ronda de Roland Garros donde enfrentará a Hamad Medjedovic. Quien resulte ganador de este partido clasificará a la tercera fase y se medirá ante Lorenzo Sonego o Tommy Paul.



Alicia Dudeney se proclama campeona del IV ITF Ene Construcción Estepona Women’s Open Málaga

 



La británica Alicia Dudeney se proclamó este domingo campeona del IV ITF Ene Construcción Estepona Women’s Open, poniendo el broche final a una gran semana de tenis internacional en las instalaciones de Bel Air Tennis, en Estepona. 


La primera edición del torneo como categoría ITF W35 concluyó con una final de gran nivel entre la británica Alicia Dudeney y la francesa Nahia Berecoechea, dos de las jugadoras más destacadas de toda la semana y protagonistas de un torneo que ha vuelto a situar a Estepona y a la Costa del Sol en el panorama internacional del tenis femenino. 


El encuentro arrancó con una Alicia Dudeney muy sólida desde el fondo de pista y dominando el ritmo del partido desde los primeros juegos. 


La británica mostró su mejor versión para imponerse en el primer set por un contundente 6-1 en apenas 24 minutos. Sin embargo, Nahia Berecoechea reaccionó en la segunda manga demostrando personalidad y carácter competitivo. 


La francesa logró rehacerse de un inicio complicado y terminó llevándose el set por 6-3, haciendo creer a las gradas de Bel Air Tennis en una posible remontada. Ya en el tercer y definitivo parcial, Dudeney volvió a mostrar el nivel que la había convertido en una de las favoritas al título. 


La británica tomó rápidamente ventaja en el marcador y terminó cerrando el partido por 6-2 para conquistar el torneo y sumar así su segundo título consecutivo dentro del circuito internacional ITF. 


Con esta victoria, Alicia Dudeney inscribe su nombre en el palmarés del torneo en una edición muy especial para la organización, marcada por el crecimiento del evento a categoría W35 y por el gran nivel mostrado durante toda la semana por jugadoras llegadas de diferentes partes del mundo. 


La ceremonia de entrega de premios contó con la presencia del alcalde de Estepona, José María García Urbano, encargado de entregar el trofeo de finalista a Nahia Berecoechea. 


El premio de campeona fue entregado por Alejandro Reina, en representación de ENE Construcción, patrocinador principal del torneo, junto al director del torneo y gerente de Bel Air Tennis, Sergio Gómez. 


Desde la organización se quiso destacar especialmente el apoyo de patrocinadores, instituciones y colaboradores, fundamentales para el crecimiento y consolidación del torneo, así como agradecer la gran respuesta del público que ha acompañado cada jornada en Bel Air Tennis durante toda la semana de competición. 


El IV ITF Ene Construcción Estepona Women’s Open cierra así una edición histórica, consolidándose como una de las grandes citas del tenis femenino internacional en Andalucía y reforzando el posicionamiento de Estepona y de la Costa del Sol como destinos deportivos de referencia. 


Para más información sobre el torneo, los patrocinadores y cómo participar en las actividades relacionadas, no dude en ponerse en contacto con: Bel Air Tennis & Padel Club * * Teléfono: +34 952 883 221 * * Email: info@belairtennis.com * * * * Sitio web: https://esteponawomenopen.com









La finalista, Nahia Berecoechea

La campeona, Alicia Dudeney

La campeona Alicia Dudeney junto a la finalista Nahia Berecoechea

Las finalistas junto a Alejandro Reina (ENE Construcción), José María García Urbano, (Alcalde de estepona) y Sergio Gómez Barrio, (Director del torneo y gerente de Bel Air Tennis). 



Rafa Jódar se estrena con una nota muy pero que muy alta en París

 



El español resuelve con contundencia el primer partido de su carrera en Roland Garros


Rafael Jódar no necesitó demasiado tiempo para dejar su primera huella en Roland Garros. 


El español, cabeza de serie No. 27 del cuadro, superó este lunes a Aleksandar Kovacevic por 6-1, 6-0 y 6-4, firmando un estreno tan contundente como significativo en el Grand Slam parisino. En su primera aparición profesional en el Bois de Boulogne, el madrileño no solo resolvió con autoridad dentro de la pista. También empezó a descubrir, y a manejar, todo lo que ocurre alrededor de un escenario de esta dimensión.

 

La victoria tuvo una lectura evidente en el marcador. Jódar dominó el partido desde el inicio, impuso ritmo, evitó que Kovacevic encontrara continuidad y resolvió en tres sets un debut que podía haber escondido muchas más trampas. El estadounidense llegaba como un rival con experiencia, instalado en el Top 70 y reciente semifinalista en Hamburgo, pero apenas pudo discutir el control de un jugador que entró en Roland Garros con una mezcla de ambición y serenidad poco habitual para alguien que estaba viviendo el torneo por primera vez.

 

Pero el verdadero valor del debut de Jódar no estuvo solo en el marcador. Estuvo también en la forma de vivirlo. En un Grand Slam, especialmente cuando se atraviesa por primera vez, el partido no empieza ni termina en la pista. Hay público, ruido, cámaras, entrevistas, esperas, obligaciones, rutinas distintas y una sensación de exposición que no existe con la misma intensidad en otros torneos. Jódar lo está descubriendo en tiempo real, pero su discurso tras la victoria dejó una sensación clara: entiende que esa adaptación forma parte del aprendizaje.

 

“Hay mucha gente, obviamente, viendo los partidos, pero yo creo que también eso es lo que hace que el torneo y que los Grand Slam sean especiales, que solo haya cuatro durante el año”, dijo el español. “Hay mucha gente viendo los partidos y es mi primer año. Estoy intentando adaptarme de la mejor manera posible a estos cambios”.

 

La respuesta resume bien el momento que atraviesa. Jódar viene de una ascensión acelerada, de pasar en pocos meses de competir en otro tipo de escenarios a presentarse en París como cabeza de serie en un grande. Esa condición cambia la manera de mirar el cuadro. Ya no aparece únicamente como promesa. Aparece como jugador señalado.

 

El propio Jódar reconoció esa diferencia entre lo que vivía hace apenas un año y lo que está viviendo ahora. “El año pasado, cuando jugaba los partidos que jugaba, en Challengers, era diferente”, recordó. “Pero creo que lo estoy haciendo bien y, de momento, me estoy sintiendo muy bien, tanto dentro de la pista como en las cosas que tengo que hacer fuera”.

 

Esa naturalidad también apareció en la gestión de las condiciones. París vivió una jornada de mucho calor, una dificultad que afectó a varios jugadores durante el arranque del torneo. Jódar, en cambio, resolvió rápido, pero no minimizó la exigencia del día. “Es verdad que las temperaturas son muy elevadas, pero no solo para mí, sino también para el rival y para todos los jugadores”, explicó. “Hay que intentar adaptarse bien, hidratarse bien, preparar el cuerpo para un partido largo y con temperaturas altas durante todo el partido”.

 

La palabra que más se repitió en su análisis fue adaptación. Adaptarse al calor, al ruido, al entorno, al formato, a los tiempos y a la experiencia de un Grand Slam. Su tenis respondió con una autoridad que evitó un desgaste excesivo, pero su mirada siguió siendo prudente. “Al final son condiciones que no puedes controlar”, añadió. “Entonces tienes que intentar aceptarlas y adaptarte de la mejor manera posible”.

 

El debut tenía además una carga emocional evidente. Jódar no estaba jugando una primera ronda cualquiera. Era su primer partido profesional en Roland Garros, en el Grand Slam que más peso tiene dentro de la historia del tenis español. Su padre le dejó una consigna sencilla antes de salir a pista: disfrutar. “Lo que me ha dicho es lo que siempre me dice: que disfrute”, contó. “No todos los días se va a debutar en un Grand Slam, en Roland Garros. Ese era el objetivo principal”.

 

La frase ayuda a entender el equilibrio con el que afrontó el estreno. Disfrutar no significaba relajarse. Significaba aceptar el momento sin quedar atrapado por él. “Yo sabía que en un Grand Slam los partidos son mucho más largos, entonces pueden pasar muchas cosas”, señaló. “He empezado bien, jugando un buen tenis y sintiéndome bien en la pista. Luego, como es tan largo el partido, eso da pie a que los partidos se enreden un poquito más y haya algún momento en el que haya que sufrir. Pero es normal. Al final no va a ir todo rodado”.

 

En su caso, el sufrimiento llegó de manera controlada. Kovacevic encontró algo más de resistencia en el tercer set, pero Jódar evitó que el partido cambiara de temperatura emocional. La diferencia entre un debut ilusionante y un debut incómodo puede estar en esos tramos. El español los atravesó sin dramatismo, manteniendo la ventaja y cerrando una victoria que le permite llegar a la segunda ronda con energía intacta.

 

También ahí apareció una lectura profesional. Ganar rápido en un Grand Slam no solo sirve para avanzar. Sirve para proteger el cuerpo. Jódar explicó que las horas posteriores al partido forman parte esencial de la competición. “Al final, tú ganas un partido, pero tienes que tener la mentalidad y pensar que, en este caso, en dos días vas a tener que jugar otro”, dijo. “Tienes que preparar tu cuerpo de la mejor manera posible, y creo que las dos, tres horas después del partido son muy importantes para cuidar tu cuerpo y para que la recuperación de los siguientes días vaya mejor”.

 

Su próximo rival será James Duckworth, en una segunda ronda que ya le coloca ante otra oportunidad de prolongar su estreno parisino. Jódar ha llegado a Roland Garros en plena aceleración, pero su primera tarde dejó una señal especialmente valiosa: no solo está aprendiendo a ganar en escenarios grandes. También está aprendiendo a vivir dentro de ellos.

 

En París, donde todo pesa un poco más, el español empezó ligero, contundente y consciente. Tres cualidades que, en un debut de Grand Slam, no siempre aparecen juntas.

Jodar, Djokovic y una increíble similitud que los une en el debut en Roland Garros con 21 años de diferencia

 



Rafael Jodar (29° de la ATP) está dando pasos gigantes en el circuito. 


El joven español de 19 años superó en el debut de Roland Garros al estadounidense Aleksandar Kovacevic (67°) por 6-1, 6-0 y 6-4, un score muy similar al que tuvo Novak Djokovic (4°) cuando le tocó jugar por primera vez en el Grand Slam parisino, ganando 14 de los 15 games iniciales.

 

De promesa a certeza, así de veloz fue el crecimiento del oriundo de Leganés. Apodado El Prodigio es uno de los tenistas con más proyección a futuro en un país que tiene a Carlos Alcaraz (2°) como máximo exponente en la actualidad. Luego de las actuaciones que tuvo en las últimas semanas (título en Marruecos, semifinales en Barcelona y cuartos de final en Madrid y Roma), había mucha expectativa de cómo le iba a ir en su primera presentación en el único major que se juega sobre polvo de ladrillo.

 

Por lo pronto Jodar, campeón del US Open junior en el 2024, superó la prueba con creces. En poco más de una hora y media de juego, pudo vencer a Aleksandar Kovacevic (67°) por 6-1, 6-0 y 6-4. Este marcador llamó la atención no solo por la contundencia sino que también por lo parecido al score que tuvo Djokovic en su debut de Roland Garros.

 

A fines de mayo, pero del 2005, Djokovic había dado su primer paso en el certamen parisino al superar también a un estadounidense, en este caso fue Robby Ginepri (71° en aquel entonces), por 6-0, 6-0 y 6-3. La increíble coincidencia es que tanto el español como el balcánico consiguieron adueñarse de 14 de los primeros 15 games del encuentro.

 

Como si esto fuera poco, Jodar se transformó en el primer tenista en perder menos juegos (5) en el debut del segundo Grand Slam de la temporada desde lo hecho por Nole justamente en aquella edición de 2005 (3).

 

Por el lado del madrileño esperan con ansias que estas similitudes se acaben rápido, ya que en el caso de Djokovic tuvo que retirarse en la segunda ronda de Roland Garros 2005 en el tercer set frente al argentino Guillermo Coria, quien había sido finalista el año anterior.


domingo, 24 de mayo de 2026

Desconexiones, genialidades y un triunfo agónico: Davidovich en estado puro en París

 



Davidovich sobrevive a una montaña rusa de cuatro horas


.Intercambio de golpes y tensión extrema

.Vuelve Fokina al partido

.El caos táctico condena a Davidovich

.Festival de breaks

.Quiebre al resto para evitar alargar la agonía


Alejandro Davidovich Fokina se clasifica para la segunda ronda de Roland Garros tras superar al bosnio Damir Dzumhur en un agónico partido a cinco sets (6-7, 6-3, 2-6, 7-5 y 6-3). El tenista malagueño, que llegó a estar a un solo juego de la eliminación en la cuarta manga, supo tirar de garra y físico en más de cuatro horas de batalla para sellar su pase en la arcilla parisina.

 

Jugador                           Set 1      Set 2      Set 3      Set 4      Set 5      Sets

A. Davidovich Fokina ✓         6               6               2              7              6             3

D. Dzumhur                              7               3               6             5               3             2


Davidovich sobrevive a una montaña rusa de cuatro horas

Arrancaba el cuadro final del segundo Grand Slam del año con Alejandro Davidovich Fokina luchando en tierra parisina. Tras no conseguir defender las hazañas logradas el año pasado el malagueño llegaba sin poder mantener el puesto nº14 del ranking con el que acabó el año pasado. De primeras buscaría consagrar un buen resultado ante Damir Dzumhur tras su derrota en segunda ronda del ATP 500 de Hamburgo ante Alex de Miñaur.

 

Por su parte, el tenista bosnio no está encontrándose especialmente cómodo en esta gira de tierra, siendo los cuartos de final del ATP 250 de Bucarest su mejor resultado. Sería el tercer enfrentamiento entre ambos, con un 2-0 favorable al español y el último encuentro datando de 2021.

 

Intercambio de golpes y tensión extrema

Durante el primer parcial ambos jugadores intercambiaron rallies de fondo, cada uno intentando coger el dominio con su derecha y manteniéndose infranqueables con su saque. Ni una sola bola de break se vio en los diez primeros juegos. Justo ahí apareció Davidovich Fokina para quebrar y tener la oportunidad de cerrar al saque, pero la desaprovechó.

 

Llegó el tie break y, ya sea por la gran oportunidad desaprovechada o por el calor que inundaba París, el español dio un bajón de nivel que le costó el 6-7(3).

 

Vuelve Fokina al partido

El segundo set no arrancó de la mejor manera para el español. Cedió el saque, aunque pudo recuperarlo en el 2-2 y consolidar su ventaja nuevamente en el 4-2. El malagueño recuperó la confianza con su derecha y bajó drásticamente la cuota de errores no forzados y golpes innecesarios, lo que le sirvió para igualar el encuentro con un 6-3.

 

El caos táctico condena a Davidovich

Durante el tercer set ambos jugadores volvieron a la igualdad. Dzumhur buscaba mover al español y, de vez en cuando, intercalar alguna dejada. Davidovich volvía a su guion habitual, entre buenos puntos trabajados y golpes que parecen salir de la nada y carecer de sentido. Así perdió su saque para ponerse 1-3 abajo y cedió nuevamente para entregar el set por 2-6.

 

Festival de breaks

Los dos primeros juegos vinieron de la mano de dos breaks. Más allá de ese pequeño caos, no hubo nada destacado hasta el 3-4 favorable al bosnio. De la nada, quebró en blanco y se colocó a tan solo un juego al saque de cerrar el partido. Milagrosamente el español sumó al resto después de casi desperdiciar un 0-40, además consolidando la remontada con un 7-5 para poner el 2-2 en sets.

 

Quiebre al resto para evitar alargar la agonía

Ninguno se distanció en el marcador en los seis primeros juegos pese a que hubo dos breaks consecutivos. Davidovich consiguió mantenerse firme tanto en tenis como en lo mental, consiguiendo poner tierra de por medio con el 5-3. El tenista español podía esperar a cerrar con el servicio, aunque prefirió acortar el quinto y último set sellando el partido al resto. Davidovich sumó el 6-3 final tras 4 horas y 5 minutos de partido.

Thiago Tirante impide a Pablo Llamas pasar a la siguiente ronda en Paris

 



El argentino Thiago Tirante tuvo un enorme comienzo en Roland Garros. 


Con autoridad, el argentino se impuso al español Pablo Llamas Ruiz. 


Jugador            Set 1      Set 2      Set 3      Set 4      Sets

T. Tirante ✓        6             7             6             6             3

P. Llamas Ruiz    3             6             7             0             1


El argentino Thiago Tirante llegaba a Roland Garros tras un paso en falso por Ginebra. El tenista sudamericano quería dar vuelta la página y seguir con sus buenas sensaciones, imponiendo su juego para poder sumar confianza. Este domingo hacía su debut en Roland Garros, enfrentándose al español Pablo Llamas Ruiz. Era la segunda vez que se enfrentaban en el circuito profesional, con una victoria previa para el argentino.

 

El argentino acelera en el inicio

En el primer parcial la historia iba a comenzar bien igualada. Tirante y Llamas jugaban con firmeza al servicio, sin sacarse diferencias de ningún lado. Así fue como todo se encaminó para ambos, en un duelo 100% de expertos en tierra batida. La paridad del set se fue sosteniendo para ambos hasta llegar al 3-3, donde el argentino empezó a castigar con su derecha.

 

Con mucha soltura, Tirante pudo tomar su servicio tras salvar algunas chances en contra e inmediatamente logró el ansiado quiebre para poder ponerse 5-3. Finalmente, gracias a su servicio, el argentino terminó por cerrar el set por 6-3 y sacaba diferencias.

 

El español desperdicia sus oportunidades y Tirante se despega

En el segundo parcial la historia se fue igualando. Llamas Ruiz y Tirante volvieron a repartirse los juegos de servicio, metiendo buenos intercambios desde el fondo de la cancha. Llamas apelaba a su revés cruzado para ir manteniendo la igualdad. Esa paridad se sostuvo en el saque hasta el 4-4, donde el argentino lograba el quiebre y parecía tener definida la segunda manga.

 

Sin embargo, con el marcador 4-5, Llamas golpeó y recuperó la confianza para seguir buscando el segundo set. Luego de que ambos mantengan sus saques, la historia se terminó definiendo en un tie break. En ese desempate todo siguió parejo, pero el español iba a tener una gran oportunidad con un punto para set. Tirante jugó grandes devolución y recuperó la paridad, para luego dar vuelta la historia y llevarse el set por 7-6(6).

 

El español sueña con la remontada

En el tercer parcial nuevamente el juego fue igualado. Los potentes games de servicio de ambos hicieron que la paridad no se moviera. La derecha de Tirante empezaba a hacer mucho daño desde el fondo de la cancha, jugando muy certero. Así fue como el argentino tenía mejores intenciones, pero el español pudo mantener la igualdad hasta el 4-5 en su contra. Allí Tirante dejó escapar dos puntos para partido, lo que podía complicar el duelo.

 

Llamas mantenía las esperanzas y el duelo volvía a la igualdad, hasta llegar al tie break. En ese desempate todo comenzaba mejor para Tirante, que jugaba más agresivo desde el fondo. Sin embargo, el español pudo resurgir en el momento indicado y se llevó el tercer set por 7-6(5).

 

Tirante despeja los fantasmas y avanza

Tras haberse quedado con el tercer set, parecía que Llamas podía volver al partido. Sin embargo, Tirante no bajó nunca el ritmo de juego. Con soltura en su tenis, el tenista argentino aceleró y se encontró con un Llamas Ruiz demasiado relajado. Así fue como tomó rápidamente el control del partido y logró tres quiebres seguidos, casi sin resistencias.

 

Manteniendo la agresividad con el saque, con varios aces, Tirante pudo mantener la distancia y sacó adelante el set sin problemas. Finalmente, en poco más de tres horas y media, el argentino impuso condiciones y se llevó el duelo por 6-3, 6-7(6), 7-6(5) y 6-0 para meterse en segunda ronda, donde se medirá ante Alejandro Davidovich Fokina.

 

 

sábado, 23 de mayo de 2026

Arthur Fils no tiene suerte en Roland Garros y se retira antes del partido inaugural de Stan Wawrinka.

 



Es el segundo año consecutivo que una lesión afecta al francés en su torneo local más importante.

 

El cuadro masculino de Roland Garros sufrió otro revés importante el sábado cuando Arthur Fils se retiró antes de su esperado partido inaugural contra el campeón de 2015, Stan Wawrinka.

 

El comunicado de la Federación Francesa de Tenis simplemente indicó "una lesión" como motivo de la baja del cabeza de serie número 17. Fils ya se había retirado tras cuatro juegos en su debut en Roma contra Andrea Pellegrino debido a un problema en la cadera, pero había publicado un mensaje alentador tras ese contratiempo.

 

"Sentí algo durante el partido en Roma", escribió en X. "Me hice todas las pruebas con el equipo y todo está bien. Ya estoy de vuelta al trabajo para el partido de París. Gracias por los mensajes".

 

Es el segundo año consecutivo que una lesión afecta al francés en su torneo local. Hace un año, Fils luchó valientemente en su enfrentamiento de segunda ronda contra Jaume Munar, pero sufrió una fractura por estrés en la espalda que lo dejó fuera de juego durante ocho meses.

 

El joven de 21 años regresó con fuerza este año tras perderse el Abierto de Australia, alcanzando la final de Doha y las semifinales de Miami. Posteriormente, triunfó en Barcelona, ​​donde ganó sus primeros nueve partidos en tierra batida, culminando con su llegada a semifinales en Madrid.

 

Fils se une al vigente campeón Carlos Alcaraz, al semifinalista de 2025 Lorenzo Musetti, a Jack Draper y a Holger Rune entre los tenistas masculinos ausentes en el segundo Grand Slam de la temporada. Wawrinka disputará su último Roland Garros contra el afortunado perdedor Jesper de Jong.


La gran oportunidad de Rafa Jódar de subir en el ranking tras Roland Garros

 



El español de diecinueve años será cabeza de serie en un major por 1ª vez


Rafael Jódar ha causado un enorme impacto en el ATP Tour en los últimos meses, pero el ascendente jugador de 19 años podría estar listo para dar otro gran salto en Roland Garros.

 

Después de ganar su primer título ATP Tour en Marrakech en abril y alcanzar cuartos de final consecutivos en torneos ATP Masters 1000 en Madrid y Roma, Jódar ascendió hasta el puesto No. 29, el más alto de su carrera, en el PIF ATP Rankings. Hace apenas 12 meses, el español estaba fuera del Top 700 mundial, lo que subraya la velocidad extraordinaria de su ascenso.

 

Y todavía podría haber mucho más por venir. En su primera temporada en el ATP Tour, Jódar llegará a París con una gran oportunidad de continuar su rápido ascenso y seguir escalando en el PIF ATP Rankings.

 

Con un récord de 15-3 a nivel ATP sobre arcilla en 2026, según el índice de victorias y derrotas de — una racha que incluye su primera victoria ante un Top 10 frente a Alex de Minaur — Jódar llega a Roland Garros lleno de confianza para su debut en el Grand Slam sobre tierra batida. El español iniciará su campaña ante Aleksandar Kovacevic y podría enfrentarse al séptimo cabeza de serie, Taylor Fritz, en la tercera ronda.

 

Durante este mismo tramo de la temporada el año pasado, Jódar competía en torneos ATP Challenger en Little Rock y Tyler, sumando apenas seis puntos para el PIF ATP Rankings. Ahora, el talentoso madrileño de 1,91 metros de estatura tiene la posibilidad de seguir construyendo su irrupción con cada victoria que consiga en París.

 

Jódar, de 19 años, ya es el jugador más joven dentro del Top 100 del PIF ATP Rankings, con el No. 30 del mundo, Joao Fonseca, también de 19 años, como el único otro adolescente en el Top 100. Fonseca defiende 100 puntos en París tras alcanzar la tercera ronda el año pasado.

 

Pero no son los únicos jugadores destacados con oportunidades de escalar durante la próxima quincena. Tres jugadores dentro del Top 10 del PIF ATP Live Rankings — el No. 6 Felix Auger-Aliassime, el No. 8 Daniil Medvedev y el No. 9 Taylor Fritz — perdieron en la primera ronda de Roland Garros hace un año y solo defienden 10 puntos. El No. 7 Alex de Minaur, que cayó en segunda ronda, apenas defiende 50 puntos.

 

Eso les da a las grandes estrellas mejor posicionadas la oportunidad de seguir ascendiendo en el Top 10 con una actuación profunda en el segundo Grand Slam de la temporada. En este momento, apenas 740 puntos separan al No. 4 Novak Djokovic y al No. 9 Fritz en el PIF ATP Live Rankings.

 

Eso cambiará significativamente cuando desaparezcan los puntos de Roland Garros 2025. Una vez ocurra, Auger-Aliassime será el nuevo No. 4 en vivo y Djokovic caerá al No. 9 en vivo, apenas 290 puntos por detrás de él. Debido a esa pequeña diferencia, habrá mucha pelea por las posiciones sobre la terre battue.

 

Otro jugador a seguir será Casper Ruud, el noruego en gran forma que acaba de alcanzar la final en Roma. En las últimas cuatro ediciones de Roland Garros, el jugador ubicado en el No. 16 del PIF ATP Live Rankings alcanzó dos veces la final y una vez las semifinales. Pero el año pasado cayó en segunda ronda, lo que le da una oportunidad de acercarse nuevamente al Top 10.


 


Tien remonta a Navone y termina conquistando Ginebra

 



Es el estadounidense más joven en ganar un título en la gira de tierra europea desde Chang


Hacía mucho tiempo que un estadounidense tan joven no conquistaba un título en la tierra batida europea en primavera. Concretamente desde que Michael Chang se coronó en Roland Garros 1989, cuando tenía 17 años, ningún talento prematuro como el de Learner Tien había ganado en esta gira. Hasta este sábado en el Gonet Geneva Open.

 

A sus 20 años, Tien siguió los pasos de su entrenador para coronarse en el ATP 250 de Ginebra, después de remontar a Mariano Navone por 3-6, 6-3, 7-5, en dos horas y 29 minutos.

 

“Es increíble. Fue un partido muy complicado hoy desde el inicio”, señaló Tien en la entrevista a pie de pista. “Creo que los dos primeros juegos fueron más largos que el primer set de ayer, así que fue muy duro. Estoy muy feliz de haberlo sacado adelante”.

 

A sus 20 años, el estadounidense se convirtió en el campeón más joven en Giebra desde que Marc Rosset logró el título a los 18 años en 1989, además de retomar el relevo de su país en la gira de tierra batida europea desde Chang.


Rafa Jódar, se estrena en Roland Garros para poder ver como se va cumpliendo su sueño

 



El español disputará por primera vez en su carrera el segundo Grand Slam del año


Hace apenas un año, Rafael Jódar estaba terminando su etapa universitaria en Estados Unidos, cerrando una experiencia que le ayudó a crecer como jugador y como persona, compitiendo en el circuito universitario con la Universidad de Virginia y empezando a mirar de reojo hacia el profesionalismo. 


Doce meses después, el madrileño aterriza en París como cabeza de serie (No. 27) en Roland Garros, preparado para disputar por primera vez el cuadro principal del Grand Slam sobre tierra batida y convertido en una de las grandes irrupciones de la temporada.

 

El recorrido ha sido tan rápido que casi obliga a leerlo dos veces. De los Challengers, la clasificación para las Next Gen ATP Finals presented by PIF y las primeras experiencias ante los mejores jóvenes del mundo, Jódar ha pasado a instalarse en los torneos ATP, a descubrir escenarios nuevos casi cada semana y a presentarse en Roland Garros con una etiqueta que pocos podían imaginar hace un año: la de cabeza de serie en un grande.

 

“Llegué aquí hace dos días y estoy muy ilusionado por competir en este torneo por primera vez”, explicó Jódar antes de su debut ante Aleksandar Kovacevic. “Va a ser mi primer Grand Slam sobre tierra. Estoy muy emocionado e intento prepararme de la mejor manera posible para mi primer partido el lunes”.

 

La frase resume bien el momento. Hay entusiasmo, pero también una calma llamativa. Hay novedad, pero no vértigo. Hay un escenario que durante años vio por televisión, pero también la sensación de que Jódar no ha llegado a París únicamente para hacerse una foto con el cartel del torneo. Llega después de meses en los que todo lo nuevo, lejos de intimidarle, ha parecido empujarle hacia delante.

 

“Han sido buenos meses para mí”, reconoció. “He disfrutado mucho del proceso, de jugar Challengers al final del año pasado, de clasificarme para las Next Gen ATP Finals y tener la oportunidad de competir contra los mejores jugadores jóvenes. Y este año, jugar torneos ATP en España y por todo el mundo ha sido muy especial para mí porque es el primer año. Descubrir todos los torneos siempre es algo muy especial. Estoy intentando acostumbrarme a todo esto”.

 

Acostumbrarse. La palabra parece pequeña para describir lo que está viviendo, pero encaja con la forma en la que Jódar está gestionando su ascenso. No habla como alguien desbordado por la velocidad del viaje. Tampoco como quien quiere esconder la ambición. Habla desde una mezcla de prudencia y confianza, consciente de que su presente ha cambiado, pero sin permitir que el nuevo ruido altere demasiado lo que le ha traído hasta aquí.

 

Esa ha sido una de las claves de su irrupción: competir como si cada escenario nuevo fuese una extensión natural del anterior. Donde otros necesitan tiempo para aclimatarse, Jódar ha ido respondiendo con tenis. En torneos grandes, ante jugadores con más recorrido, en pistas que no había pisado antes y con una exposición cada vez mayor, el madrileño ha encontrado una forma de seguir siendo él.

 

“Sé que es difícil porque todos aquí juegan muy bien y todos intentan dar su mejor nivel”, explicó. “Pero yo intento jugar mi tenis en todos los torneos, imponer mi estilo. Y si las cosas no van bien, trato de aceptar la situación y ser consciente de que tengo soluciones para arreglar lo que está ocurriendo en el partido. Creo que poner mi juego sobre la pista ha sido una de las claves para hacerlo bien en estos últimos torneos”.

 

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Ese punto, el de aceptar sin desordenarse, también aparece cuando se le pregunta por los nervios. En una carrera que todavía se está construyendo, Jódar ya transmite una idea muy clara: los partidos no se ganan sólo cuando todo fluye. También se construyen cuando hay que corregir, esperar, adaptarse y resistir.

 

“Intento hacer lo que siempre he hecho: imponer mi juego”, señaló. “Y si mi juego no está funcionando, intentar adaptarme un poco al partido, como ya hemos visto en encuentros anteriores esta temporada. Saber que los partidos son muy largos, que pueden dar muchas vueltas y que no porque vaya muy bien al principio significa que vayas a ganar, o al revés, porque empiece muy mal el partido puedes acabar dándole la vuelta. Sobre todo aquí, en Grand Slam, los partidos son muy largos y puede pasar cualquier cosa”.

 

Ese será precisamente uno de los grandes retos de su estreno en París: el formato a cinco sets. Jódar ya ha vivido experiencias importantes en su corta carrera, pero Roland Garros le colocará ante una exigencia distinta, física y mental, en una superficie donde los partidos pueden abrirse, cerrarse y volver a empezar varias veces dentro de la misma tarde.

 

“Será una nueva experiencia, jugar a cinco sets”, admitió. “Intentaré dar lo mejor que tenga ese día. Todo el mundo aquí juega muy bien, te puede complicar las cosas desde el primer día. Hay que intentar estar física y mentalmente lo mejor preparado posible y saber que los partidos pueden dar muchas vueltas. Hay que estar ahí porque todo puede pasar en un partido tan largo”.

 

La palabra disfrutar aparece varias veces en su discurso, pero no como una frase hecha. Para Jódar, disfrutar no significa quitarle importancia al resultado. Significa entender dónde está, lo que ha recorrido y el privilegio competitivo que supone empezar a probarse en lugares que antes sólo existían como aspiración.

 

Roland Garros, además, no es un torneo cualquiera para un tenista español llamado Rafa. La sombra de Nadal forma parte del paisaje de París, de sus pasillos, de su pista central y de la memoria reciente del torneo. Jódar no esquiva la comparación, pero la coloca en el sitio adecuado: admiración, no carga.

 

“Rafa ha hecho cosas enormes en este torneo”, dijo sobre Nadal. “Es increíble lo que ha conseguido aquí. Cuando estás en el torneo y juegas el torneo, aprecias de verdad y das importancia a lo que ha hecho ganando 14 veces. Es algo único”.

 

También aparece Carlos Alcaraz, inevitable referencia para cualquier joven español que irrumpe en el circuito con fuerza. Jódar vio desde Madrid la final del año pasado entre Alcaraz y Jannik Sinner, recién regresado de Estados Unidos, y la recuerda como uno de esos partidos que permanecen.

 

“Vi la final en casa, en Madrid, justo había vuelto de Estados Unidos”, explicó. “Fue un gran partido por parte de los dos, no solo de Carlos, que fue quien ganó la final. Creo que fue un partido de altísimo nivel y lo disfruté mucho viéndolo por televisión. Fue una final épica que siempre será recordada”.

 

Pero si algo tiene claro Jódar es que compartir país con dos nombres enormes no garantiza nada. Ni tampoco obliga a vivir pendiente de una comparación permanente. Su mensaje, en ese sentido, fue nítido.

 

“Ser del mismo país que Carlos y Rafa no significa que vayas a conseguir las mismas cosas que ellos han conseguido”, afirmó. “Yo sólo intento seguir mi propio camino, hacer mi carrera y disfrutar del proceso, porque es increíble estar en todos estos lugares jugando contra estos grandes jugadores”.

 

Ese camino propio también pasó por una decisión poco habitual en el tenis español de élite: la vía universitaria. Jódar eligió Virginia, compitió allí y guarda esa etapa como un capítulo fundamental, no como un desvío.

 

“Fue un gran año para mí”, explicó. “Aprendí mucho, jugué muchos partidos y me desarrollé mucho como tenista y como persona. Pude vivir solo, sin mis padres, con los entrenadores apoyándome, obviamente, y también con mis compañeros. Ellos siempre querían lo mejor para mí. Fue una gran experiencia. Tengo muy buenos recuerdos de mi año en la Universidad de Virginia y fue otro capítulo en mi carrera”.

 

De aquella etapa a este Roland Garros hay una distancia enorme en términos de foco, exigencia y contexto. Pero Jódar insiste en mirar su nueva condición de cabeza de serie con naturalidad. No como una presión añadida, sino como una consecuencia del trabajo reciente y una ventaja competitiva concreta: evitar a otro favorito en primera ronda.

 

“Lo llevo bien”, dijo. “Al final soy cabeza de serie, lo que me permite no jugar con un cabeza de serie en primera ronda, y así es como lo veo. Tengo la oportunidad de ser cabeza de serie en este Grand Slam. Es verdad que no juego contra ningún cabeza de serie en primera ronda, pero todos los jugadores aquí juegan muy bien. Vemos todos los partidos buenos que hay desde primera ronda y que todo el mundo puede ganar a todo el mundo. No me pongo ninguna presión extra. Solo me da motivación para intentar hacerlo lo mejor posible y hacer un buen papel aquí en Roland Garros”.

 

Ese será el equilibrio de su debut: aprovechar la oportunidad sin convertirla en obligación. Jódar sabe que su progresión le ha puesto en el radar, pero también que un Grand Slam no concede demasiado margen a los relatos bonitos. En París no bastará con llegar lanzado. Habrá que confirmar día a día, set a set, bola a bola.

 

Por eso, cuando se le pregunta con qué quedaría satisfecho de este primer Roland Garros, no se va hacia una ronda concreta ni hacia un objetivo de mínimos. Su respuesta conecta con la lógica que ha repetido durante toda la rueda de prensa: jugar bien, competir con sentido y marcharse de la pista sin reproches.

 

“Cuando acabe el torneo, si he disfrutado en la pista y he dado mi mejor nivel, da igual el resultado”, aseguró. “Si salgo de la pista y siento que he dejado todo, que no he podido hacer nada más, con eso me conformo”.

 

París medirá ahora la velocidad de su ascenso en el escenario más simbólico posible para un español de tierra batida. Jódar llega como debutante, sí, pero no como un desconocido. Llega con el impulso de una temporada que ha cambiado su estatus, con la madurez de quien ha aprendido rápido en contextos nuevos y con la serenidad de quien entiende que el ruido alrededor no debe modificar el trabajo de dentro.

 

Hace un año estaba en otra vida competitiva. Ahora camina por Roland Garros como cabeza de serie. Entre una imagen y otra cabe buena parte de lo que explica este momento: un proceso acelerado, una adaptación natural y un jugador que, incluso en medio de la novedad, parece decidido a seguir haciendo lo mismo que le ha traído hasta aquí.

 

Imponer su tenis. Aceptar lo que venga. Y disfrutar del camino.

viernes, 22 de mayo de 2026

España recupera en París una imagen generacional que no veía desde 2005

 



Jódar, Landaluce y Mérida encabezan la nueva hornada en Roland Garros


Martín Landaluce alcanzó los cuartos de final en Miami y Roma esta temporada.


España ha construido buena parte de su identidad tenística en Roland Garros. Los nombres se acumulan con una facilidad casi natural: campeones, finalistas, grandes batallas, generaciones enteras capaces de encontrar en la tierra batida de París un territorio familiar. Pero el torneo también permite asomarse al futuro. Y en 2026, la presencia de Rafael Jódar, Martín Landaluce y Daniel Mérida ofrece una fotografía muy valiosa para medir el relevo nacional, y que el tenis español no veía desde hacía más de dos décadas: tres jugadores de 21 años o menos compitiendo en un mismo cuadro de Grand Slam.

 

El dato tiene una profundidad especial porque obliga a retroceder hasta Roland Garros 2005. Entonces, España presentó en París una generación joven de enorme volumen: Rafael Nadal, con 18 años en el arranque del torneo; Daniel Gimeno-Traver, con 19; Nicolás Almagro, también con 19; Fernando Verdasco, con 21; y Guillermo García-López, igualmente con 21. Cinco jugadores españoles de 21 años o menos en un mismo Grand Slam. Una imagen que, vista desde la distancia, terminó teniendo una carga histórica evidente.

 

Ahora es la hora de Jódar, Landaluce y Mérida. Los tres llegan a París con 21 años, o menos. No es un dato menor. En una época en la que el circuito exige madurez física, fortaleza mental y una velocidad de adaptación cada vez más alta, España presenta tres nombres jóvenes en el escenario más simbólico de su tradición de Grand Slam. El valor del dato no está únicamente en la edad. Está en la variedad de caminos que representan.

 

Mérida, nacido en 2004, pertenece a una generación que ha ido acumulando experiencia desde un perfil más silencioso. Su recorrido ha sido distinto al de otros jóvenes, pero responde a una lógica clásica dentro del tenis español: sumar partidos, ganar dureza, construir una identidad en el circuito y aprender a competir fuera del foco. En un Grand Slam, ese tipo de formación pesa. París no premia solo el talento inicial. También premia la resistencia, el orden y la capacidad para vivir con marcadores largos. Su debut ante Ben Shelton, quinto favorito del cuadro, será una gran prueba de arranque en París.

 

Landaluce, campeón júnior del US Open en 2022, lleva tiempo ocupando un espacio claro dentro del proyecto de futuro del tenis español. Su nombre apareció pronto en la conversación, pero su evolución ha tenido etapas. En 2026, su salto competitivo ha encontrado un punto de aceleración especialmente visible. Dos cuartos de final en dos ATP Masters 1000 (Miami y Roma) le han llevado al mejor ranking de su carrera, como No. 67. Su estreno en Roland Garros será contra un rival de la previa o un lucky loser.

 

Jódar, por su parte, representa la irrupción más llamativa. Campeón júnior del US Open en 2024, el madrileño ha dado un salto enorme en 2026, hasta instalarse en rondas importantes de torneos ATP y convertirse en uno de los nombres de referencia de la Race #NextGenATP. El madrileño consiguió su primer trofeo ATP Tour en Marrakech, alcanzó las semifinales en Barcelona y los cuartos de final en Madrid y Roma, llegando a su primer partido en París frente a Aleksandar Kovacevic en un estado de confianza increíble.

 

La combinación de los tres permite hablar de algo más que una coincidencia. España no solo sigue teniendo a Carlos Alcaraz como gran referente global, sino que empieza a presentar profundidad joven en diferentes alturas del circuito. Esa es una lectura importante. Durante años, cada relevo español ha tenido que convivir con una comparación inevitable: primero con la generación de Nadal, David Ferrer, Fernando Verdasco, Almagro o Feliciano López; después con la aparición de Alcaraz como figura capaz de absorber casi toda la atención.

 

Mérida, Landaluce y Jódar no necesitan cargar con esa historia. Pero sí forman parte de ella. Roland Garros les coloca en una conversación que va más allá de su resultado inmediato. Ninguno llega con obligaciones. La exigencia es otra: competir, mostrar pertenencia, sumar experiencia y confirmar que la transición española no depende únicamente de un nombre.

 

París es un lugar especialmente útil para medir ese proceso. La tierra batida exige madurez competitiva, gestión emocional y paciencia táctica. En ese contexto, la edad cobra un valor distinto. Tener 19, 20 o 21 años y aparecer en un Grand Slam no es solo una señal de precocidad. Es también una invitación a descubrir cuánto camino queda por recorrer.

 

El tenis español ha vivido muchas veces de la abundancia. En algunas épocas, esa abundancia llegó por arriba, con varios jugadores instalados entre los mejores del mundo. En otras, llegó desde la base, con una generación amplia empujando desde torneos menores, Challengers y primeras experiencias ATP. La imagen de Mérida, Landaluce y Jódar pertenece a esa segunda categoría. Todavía no define una era, pero sí permite intuir una dirección.

 

Roland Garros 2026 puede ser, para ellos, un punto de partida compartido. Tres jóvenes españoles en un mismo escenario de Grand Slam. Tres trayectorias distintas. Tres formas de entender el crecimiento. Y una pregunta que empieza a moverse de fondo: después de Alcaraz, ¿qué más tiene preparado España?


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