Málaga, 21 de septiembre de 2026
Claves del éxito, Confianza, Fortaleza mental
Por Maite Iriarte.
La salud mental también forma parte del rendimiento
Durante décadas, el tenis de alto rendimiento ha dedicado
enormes recursos a perfeccionar prácticamente todos los elementos que pueden
influir en el resultado. Se analiza la técnica, se desarrolla el físico, se
trabaja la táctica, se controla la nutrición y se estudian los datos.
Sin embargo, durante demasiado tiempo, la parte psicológica
ha ocupado un lugar diferente. Muchas veces se recurría al psicólogo cuando
algo ya no funcionaba: cuando el jugador no conseguía cerrar partidos, aparecía
un bloqueo, había perdido la confianza, la presión empezaba a resultar
insoportable o una sucesión de derrotas comenzaba a afectar no solamente a su
rendimiento, sino también a su bienestar.
Por eso considero especialmente significativo un cambio que
estamos empezando a observar en el tenis profesional: la psicología está
entrando en el propio entorno competitivo. Y cuando eso sucede, el mensaje que
recibe el jugador cambia por completo.
Sigue leyendo… porque
integrar la psicología dentro del propio torneo no significa simplemente
incorporar un servicio más. Significa empezar a entender de otra manera el
rendimiento y el bienestar del jugador.
No tienes que tener un problema para trabajar tu mente
Recientemente he tenido la oportunidad de colaborar como
Mental Health & Performance Provider en el ITF World Tennis Tour. Y una de
las cosas que más valor tienen para mí de este tipo de iniciativas es
precisamente la normalización.
El jugador llega al torneo y encuentra diferentes
profesionales destinados a ayudarle a competir en las mejores condiciones
posibles. Está el fisioterapeuta, está el médico y empieza a existir también un
espacio para cuidar y trabajar la dimensión psicológica.
Eso transmite un mensaje muy diferente al tradicional: no
necesitas estar mal para hablar con un profesional de la psicología. Puedes
hacerlo porque quieres comprender mejor qué te ocurre cuando compites,
gestionar mejor la presión, aprender a sostener tu confianza, entender por qué
determinadas situaciones dentro de la pista se repiten o, sencillamente,
conocerte mejor como jugador.
La propia ITF ha reforzado esta concepción a través de su
Player Care Programme, que integra bienestar mental y salud física dentro del
apoyo al jugador y parte de una idea fundamental: el rendimiento óptimo no
puede entenderse separando ambos elementos.
La prevención también forma parte del alto rendimiento
En psicología deportiva seguimos teniendo una tendencia
demasiado extendida: esperar a que aparezca el problema. Pero en el alto
rendimiento hacemos exactamente lo contrario en casi todas las demás áreas.
Un jugador no empieza a hacer preparación física cuando se
queda sin fuerzas en el tercer set, no empieza a trabajar el saque cuando llega
al torneo y no espera a lesionarse para empezar a cuidar su cuerpo. Entonces,
¿por qué deberíamos esperar a que psicológicamente aparezca un bloqueo para
empezar a desarrollar recursos internos?
El entrenamiento psicológico también puede —y, desde mi
perspectiva, debe— tener una función preventiva. Se trata de construir antes de
tener que reparar.
Del rendimiento a la arquitectura interna
Aquí aparece una distinción que para mí es fundamental.
Trabajar psicológicamente con un tenista no consiste solamente en enseñarle
técnicas para controlar los nervios. Significa trabajar sobre la persona que
está compitiendo.
Para ello, hay preguntas que nos permiten mirar mucho más
profundamente:
¿Cómo interpreta el error?
¿Qué ocurre con su identidad cuando pierde?
¿De dónde obtiene su confianza?
¿Qué significado le da al ranking?
¿Qué ocurre internamente cuando juega contra alguien
teóricamente mejor?
¿Y cuando juega contra alguien a quien cree que “debería
ganar”?
¿Qué necesita demostrar cuando entra en una pista?
¿Cómo responde cuando la competición deja de confirmar la
imagen que tiene de sí mismo?
Todo eso forma parte de lo que denomino la arquitectura
interna del jugador. Porque cuanto más alto es el nivel al que quieres llegar,
mayor es también la estructura interna que necesitas para poder sostenerlo.
El ranking nos habla de resultados. No nos cuenta toda la
historia.
Cuando observamos desde fuera a un jugador profesional vemos
un ranking, victorias y derrotas, puntos, cuadros y estadísticas. Pero detrás
de esos números existe una persona que viaja continuamente, pierde muchas más
semanas de las que gana y convive con expectativas, incertidumbre, lesiones,
presión económica, comparaciones y exposición pública.
La propia ITF contempla actualmente dentro de Player Care
cuestiones que van mucho más allá del partido: regulación del estado de ánimo,
sueño, fatiga derivada de los viajes, relaciones, seguridad, gestión
financiera, abuso en redes sociales o transición profesional.
Eso nos recuerda algo esencial: el jugador no deja de ser
persona cuando entra en la pista. Y su rendimiento tampoco puede separarse
completamente de todo lo que sucede fuera de ella.
Normalizar la psicología cambia la cultura del tenis
Por eso considero tan importante que la dimensión
psicológica vaya ganando presencia dentro del ecosistema del tenis profesional.
No porque todos los jugadores necesiten estar permanentemente acompañados por
un psicólogo ni porque cualquier dificultad competitiva sea un problema
psicológico.
Se trata de que normalizar este recurso permite que pedir
ayuda deje de interpretarse como una señal de debilidad. Un jugador que se
acerca a un profesional para entenderse mejor no está reconociendo que es
débil, sino asumiendo responsabilidad sobre su desarrollo.
Y cuanto antes integremos esta idea en las etapas
formativas, menos tendremos que esperar a que los jugadores lleguen al alto
rendimiento para descubrir que tener tenis no siempre significa saber sostener
ese tenis cuando realmente importa.
Construir antes de reparar
Para mí, esa es la verdadera evolución: que el entrenamiento
mental no empiece cuando el jugador se rompe, que la psicología no sea
únicamente el lugar al que acudimos cuando algo va mal y que forme parte del
proceso mediante el cual ayudamos a un deportista a conocerse, desarrollarse y
construir una identidad competitiva suficientemente sólida para soportar las
exigencias del nivel al que aspira.
La técnica construye golpes. La preparación física construye
cuerpos capaces de ejecutarlos durante horas. La táctica ayuda a tomar mejores
decisiones. Y el trabajo psicológico contribuye a construir a la persona que
tendrá que sostener todo lo anterior bajo presión.
Por eso, cuando la psicología entra en el torneo, no estamos
simplemente incorporando un servicio más. Estamos cambiando poco a poco la
manera de entender el rendimiento.
Porque detrás de cada ranking, cada resultado y cada partido
hay algo que nunca deberíamos olvidar: hay una persona.
Prof. Dra. Maite Iriarte Rego
Doctora en Psicología · Tennis Mental Coach
ITF Mental Health & Performance
CEO de flowandgrow
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