Málaga, 23 de octubre de 2026
Por Jorge Mir Mayor
![]() |
Los que llevamos tantos años dedicados al tenis sabemos que
este deporte es mucho más que golpear una pelota, ganar un partido o conseguir
un resultado.
En una pista hay lucha, emociones y dos jugadores que
quieren ganar. Pero también hay unas reglas, un rival al que respetar y un
resultado que aprender a aceptar.
Muchas veces la mayor lucha no está al otro lado de la red,
sino dentro de nosotros mismos. Controlar los nervios, superar los errores y
seguir adelante cuando las cosas no salen como queremos también forma parte del
aprendizaje.
He visto a muchos niños empezar a jugar. Algunos han llegado
más lejos que otros, pero siempre he pensado que lo importante no es solo hasta
dónde llegan, sino qué se llevan de ese camino.
Y aquí los entrenadores tenemos una responsabilidad enorme.
Decimos muchas veces que el tenis es una escuela de vida. Yo
también lo creo, pero el tenis, por sí solo, no educa. Depende de cómo lo
enseñemos, de cómo tratemos a nuestros jugadores y de lo que les transmitamos
cada día.
Podemos ayudar a un niño a ganar confianza, a ser más
autónomo y a superar dificultades. Pero también podemos equivocarnos, exigir
demasiado o hacer que pierda la ilusión por jugar.
No todos los niños son iguales ni viven la competición de la
misma manera. Hay momentos para exigir, otros para escuchar y otros para dejar
que se equivoquen y encuentren sus propias soluciones.
Ganar es importante, por supuesto. Pero una cosa es enseñar
a competir para ganar y otra muy distinta es que el resultado sea lo único que
importe.
Un buen entrenador no es solo el que consigue que sus
jugadores mejoren o ganen partidos. También es el que sabe acompañarlos en los
momentos difíciles y les ayuda a seguir disfrutando del tenis.
Y nosotros también tenemos que seguir aprendiendo. No
siempre hacemos las cosas bien y cada jugador tiene algo que enseñarnos.
Los resultados, los rankings y los trofeos tienen su
importancia, pero muchos se olvidan con el tiempo. Lo que puede quedarse para
siempre es lo que cada jugador ha aprendido y vivido durante ese camino.
Porque el tenis es mucho más que tenis.
Es toda la baraja.
Saludos. Jorge Mir Mayor

